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El trabajo altruista y desinteresado de J. Antonio Patrón merece un reconocimiento y apoyo claro, así como un rechazo a la actitud del gobierno tarifeño.
Hace ya varios años que se conoce las razones que al final han llevado a la dimisión a Juan Antonio Patrón, la misma dimisión de Wenceslao ha servido de presagio y primera etapa de un desencuentro evidente, que Javier Mohedano y Miguel Manella nunca han explicado y que ahora a la hora de dejar el Ayuntamiento sin cronista, no dan la respuesta verdadera, pretendiendo seguir engañando a todo el mundo.
La creación de la oficina del cronista oficial de Tarifa, que nunca ha tenido la más mínima dotación material ni localización física, se realizó por decisión unánime del pleno de la corporación y comenzó a funcionar con bastante eficacia en sus primeros tiempos pero no tardó mucho en iniciarse las dificultades que han tenido un solo denominador común, la estrategia del gobierno de hacer del trabajo de estos cronistas oficiales una prolongación de la línea dogmática del gobierno local, manejada por el concejal de cultura, conocido extremista comunista ,ecologista y radical antiglobalizacion. Esta situación se ha ido acrecentando poco a poco hasta la desarticulación total de la oficina, ya que lo que quiere el gobierno no son profesionales de solvencia académica y dedicación desinteresada sino simplemente unos apéndices ideológicos que le den cobertura a su insolvencia cultural y política.
El Partido Popular lamente enormemente y cree justo agradecer a Juan Antonio Patrón, tal como hicimos en su día con Wenceslao Segura su dedicación, su honradez profesional en pro de la cultura el patrimonio y la historia de Tarifa y apostar para la próxima legislatura por una oficina del cronista que puede ejercer sus funciones, con los medios necesarios, con la consideración debida y con el respeto imprescindible a su independencia y su especializado criterio en los temas que son de su competencia.
No es gratuito que dentro de las conmemoraciones del sitio de Tarifa, la dejadez y falta de compromiso en sus celebraciones se hayan culminado con el abandono de la oficina del cronista o que las conmemoraciones de otras efemérides históricas se hayan desplazado a asociaciones privadas y sin ayuda municipal. El magnifico trabajo y dedicación de los ciudadanos de Tarifa comprometidos con nuestra historia y cultura ya hace tiempo que no encuentra en el Ayuntamiento su aliado natural y esta cuestión es necesario cambiar y mejorar en el futuro, para eso la dimisión del último cronista deja claro ante la opinión publica el fracaso del sistema actual y la necesidad de muchos cambios y mejoras en los tiempos venideros. |